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La Investidura de Zapatero

Zapatero en la sesión de investidura de 2004Zapatero en la sesión de Investidura de 2004En estos momentos Zapatero sigue siendo presidente en funciones, todavía no lo podemos considerar nuestro presidente. Nuestro modelo de gobierno, el parlamentario, implica que la elección del presidente se hace de forma indirecta. De las elecciones nace el Parlamento y es éste quien elige presidente mediante la investidura. Por supuesto, en la mayoría de casos es el número de la lista del partido ganador (aunque deteste utilizar esta expresión porque las elecciones no se pueden entender como si de un partido de futbol se tratara). Puede haber excepciones, como en el caso de Cataluña y el tripartito, en que el líder del partido con más votos y escaños no se convirtió en presidente ya que la coalición de tres partidos permitió asumir en su momento a Maragall y más tarde a Montilla. Estatalmente no existen antecedentes y se hace impensable la posibilidad de una alianza estable entre partidos del Parlamento Español.La investidura se debe hacer 20 días después de las elecciones (naturales o laborales dependiendo de la interpretación que haga del texto legal el presidente del Parlamento). Previa a la investidura, el Rey, como jefe de estado, debe reunirse con todos los líderes para conocer la opinión explícita de los partidos sobre el futuro presidente (ruedas de consulta). Cuando hay mayoría absoluta, las ruedas de consulta se ejecutan de igual manera pero sin que haya nada que debatir. En caso de que no haya mayoría absoluta, el rey hace un sondeo y negocia puntos de vista, si ve que el candidato es claro, entonces no se reunirá de nuevo. Si no es así, se reunirá sólo con aquellos partidos que considere oportunos. El Rey está obligado a convocar a todos los líderes de los partidos presentes en el Parlamento pero éstos no están obligados a acudirEn la sesión de investidura el futuro presidente, en este caso Zapatero, presentará el programa. Después se abrirá una rueda de intervenciones y finalmente se efectuará la votación que Zapatero debe ganar por mayoría absoluta. En caso de no hacerlo, en el transcurso de 48 horas se volvería a celebrar la sesión pero en esta ocasión Zapatero tan sólo necesitaría mayoría simple. Si tampoco ocurriera esto (casi imposible en esta legislatura), se volverían a las ruedas de consulta y si en dos meses no se llegara a un acuerdo, se disolverían las Cortes y debería haber nuevas elecciones.Zapatero, a siete puntos de la mayoría absoluta, tendrá que pactar y aliarse con otros partidos como CiU y PNV, ambos nacionalistas -con la cantinela que eso conlleva -. En ambos casos se hace difícil la existencia de un pacto a largo plazo y probablemente sea un pacto eventual. Según el diario El País, esta investidura estará marcada por la dirección que se tome respecto a ETA. En cualquier caso, no tardaremos en saber cómo mueve ficha Zapatero para hacer posible su investidura y cuál es la factura que tiene que pagar por no contar con la mayoría absoluta. Y, por supuesto, conoceremos cuál es la estrategia del PP en la oposición, siempre tan original y no poco agresiva.  

Facebook y las opciones ideológicas

Liberal, muy liberal, conservador, muy conservador, anarquista, libertario. Estas son las opciones que Facebook ofrece a los usuarios para que se definan. Hoy no discutiré sobre su variedad, sin embargo sí hablaré de la opción “liberal”. Es un término que muchos han utilizado para “catalogarse” y me pregunto el porqué. Liberal suena a libre, a tolerante. En realidad ni significa esto ni deja de significarlo, únicamente que está en otra esfera.

Laura Cervi siempre nos decía en sus clases de Políticas de Comunicación que todo se resume contraponiendo intervencionismo estatal y liberalismo. Y en realidad, no tan sólo en el campo de la comunicación, en muchas ocasiones resulta cierto.

En primer lugar, no es lo mismo hablar de liberalismo social que hablar de liberalismo económico.  Ambos se pueden explicar mediante la comparación del párrafo anterior: defienden la disminución de la intervención estatal pero se asocian a ideologías totalmente diferentes. Por eso, aquellos que están a favor de la libertad de expresión frente a la censura pueden estar también a favor del aumento de subvenciones.

En la esfera económica, el liberalismo se relaciona con la menor intervención del estado en el mercado. Esta no intervención va desde la privatización, la no inclusión de aranceles o medidas proteccionistas a la disminución de las ayudas subsidiarias (subvenciones, becas y otras ayudas sociales). Normalmente se traduce en acciones políticas de disminución de impuestos. Resulta un hecho totalmente lógico: si las obligaciones y los gastos del estado se disminuyen, la necesidad de recaudar mediante los impuestos es menor.

Un país que sería un claro ejemplo es el Reino Unido, el país se compromete a que sus ciudadanos tengan trabajo (sus tasas de paro son bajísimas). La inversión en gastos sociales del estado inglés se destina sobre todo al mercado de empleo con el objetivo de conseguir este fin. Si todo el mundo tiene trabajo, puede acarrear los gastos que tradicionalmente en un país como el nuestro se suponen tareas del estado (educación, sanidad, pensiones, etc.). De hecho, se continúa con la mentalidad de Margaret Tatcher, para la cual el estado de bienestar con excesivas coberturas subsidiarias era un despilfarro. Por supuesto, esto encierra una clara desigualdad: no todos los sueldos son iguales y, por tanto, no todos los ciudadanos tienen acceso a una educación y a una sanidad de igual calidad.

 Os recomiendo el artículo:

Milton Friedman y Margaret Tatcher

http://economy.blogs.ie.edu/archives/2006/11/milton_friedman.php

Coletilla elecciones

Y en el caso español, el partido político que más encaja en esta lógica es el PP. Es por esto que Rajoy prometía la disminución de los impuestos. Y es por esto también que muchos empresarios apoyan su modelo de estado: los impuestos directos son proporcionales. En este vídeo Rajoy habla de los beneficios para los mileuristas. Aunque con los 100 euros mensuales que nos ahorraríamos con las promesas (de ser ciertas) no nos llegaría para pagar el sanitas, la escuela carmelita y el plan de pensiones, entre otras. En cuanto a la reactivación de la economía, aquí es cuando habla de los impuestos directos: cuanto mejor esté la economía, más consumimos, más recaudación. Eso sí, aquí da igual lo que ganemos.